sábado, 8 de mayo de 2010

ROMPIENDO MOLDES - ARNOLD SCHÖNBERG

Tanto borreguismo me apena. Que alguien escribe "El código Da Vinci" y éste triunfa, pues nada, todo el mundo a sacar códigos pitágoras, claves Newton, códices merovingios, las claves del código Da Vinci e incluso los secretos de las claves del código Da Vinci.
A un pavo se le ocurre mancillar un clásico escribiendo "Orgullo y prejuicio y zombis" (que, a propósito, me regalaron un ejemplar y no he conseguido pasar de la página 20, de lo infumable que es), y entonces aparecen lazarillos matazombis, casas de Bernarda Alba zombis, Cuentos de Navidad zombis y ya sólo falta "sin tetas no hay paraíso zombi" (si a alguien se le ocurre escribirlo, la idea ha sido mía).
Si paseas por la sección de libros de un gran almacén, te das cuenta de la cantidad de libros oportunistas que hay en las estanterías, y entonces me paro a pensar y llego a la misma conclusión de siempre: debo ser raro donde los haya. O eso o la gente es gilimbécil. Mi ego me dice que lo segundo.
No me gustan los libros facilones (y por facilón entiéndase que no contenga más de 1000 palabras diferentes y la historia esté pensada para bobos descerebrados, o sea, zombis), al igual que no me gusta repetir dos libros seguidos con la misma temática. Con la variedad de estilos y temas que hay, ¿por qué leer subproductos y más subproductos de lo mismo continuamente?
Pero no estoy diciendo que por innovar y hacer algo diferente ya es necesario que te crucifiquen. De hecho, es necesario que existan genios que luchen contra corriente para que el arte avance y evolucione en todos sus aspectos (pictórico, musical, arquitectónico...), evidentemente con diversos resultados.



La obra que se presenta arriba, "La noche transfigurada", de Arnold Schönberg, fue escrita en 1899 y está basada en el poema homónimo de Richard Dehmel (en el que una mujer pasea con su amante y le confiesa que está embarazada de un extraño). Esta composición atonal refleja los estados de ánimo que emanan de la pareja del poema.
Schönberg presentó esta obra a un concurso, y ésta no fue admitida. Motivo: el jurado alegó que ¡LA OBRA NO EXISTÍA! Decían que contenía un acorde que no estaba admitido en los tratados de armonía de la época.
Me pregunto cúantas obras maestras han sido destruidas por la intransigencia de unos pocos lerdos.
Disfrutad de la audición y de las imágenes de cuadros de Klimt.
Y, por supuesto, no seáis zombis.

11 comentarios:

María A. dijo...

Me ha encantado la entrada! Además me has hecho descubrir alguna cosa que desconocía acerca de esta obra.

A todo lo demás que dices...amén (por desgracia...).

Manuel Amaro dijo...

María... sé más cosas, pero esas no las cuento porque entonces sabrías tanto como yo.
Amén.

María A. dijo...

¿Tú qué sabrás acerca de lo que yo sé?...
Reamén.

Ca...

Manuel Amaro dijo...

Sé incluso lo que vas a responder en cada momento.
Y no puedes decir que no.

Maru dijo...

Tienes toda la razón. Alguno escribe un libro, le va bien, y ya hay 10 iguales en la librería.

¿Quién se atrevió a mancillar a Jane Austen? Ése sí que es imbécil, tarado y gil por donde lo mires.

Un abrazo

Manuel Amaro dijo...

Maru... el tarado que ha mancillado a Jane Austen se está forrando a costa de la bobería global. Y nosotros aquí, tan pobres como siempre. Ay.

profesor dijo...

Amigo Amaro, espero no importunarle si me paso por éste su sitio de usted. Me he llevado una agradable sorpresa con el vídeo de Klimt y Schönberg. Hacía al menos 25 años que no escuchaba La Noche Transfigurada. Le paso el enlace a un sitio de un amigo en donde podrá disfrutar de otro acertado cocktail de Klimt y música. Diga que va de mi parte:

http://elasuntodaffari.blogspot.com/2010/05/el-adios-de-mahler.html

Un saludo. Los Schönbergianos son bienvenidos en la Bitácora de El Profesor Estupefacto.

Angeles dijo...

Hay mucho listo suelto.

Manuel Amaro dijo...

Profesor... ¿y si no digo que voy de su parte no me dejarán entrar? Me pasaré a ver...

Angeles... de ser política, dirías listo/a. Estoy estrechando el cerco.

profesor dijo...

Mi querido Amaro... mi amigo Daffari, entre sus muchas virtudes, cuenta con una hospitalidad a prueba de bomba. Un hombre inteligente como usted no confundirá la cortesía con la obligación. Entre sin llamar. Él ya se ha pasado por su sitio de usted.
Su inseguro servidor,
El Profesor Estupefacto.

Pablo Daffari dijo...

Enhorabuena por su blog y este artículo en especial.
Me complace ver que, como mínimo, hay alguien con gustos tan variopintos como los de un seguidor, pues he de confesar que el mío (en el que intento conjugar mi pasión por la cultura, el fútbol, y otros gustos) suele causar pasmo y rechazo a partes iguales.
¡Hasta comparto con Vd. el gusto por Iron Maiden!
Un ciber abrazo