sábado, 12 de abril de 2008

Relato Completo: El Macabro Juego de Sal Beinit, parte VI

Esto se va acercando a su desenlace final. Sólo voy a adelantar una cosa: no acabará en boda.

Mi recién adquirido hombre de confianza y encargado de organizarlo todo se me acercó por detrás con la deferencia británica que lo caracterizaba.

-Creo que me buscaba, señor Beinit.

-¿Está todo preparado, Micael? Debemos comenzar antes de media hora.

-Todo está listo, señor. ¿Quiere conocer a su contendiente?

-No es necesario, tan sólo recuerda lo que te dije: no quiero nadie patético obligado a punta de pistola, ni un desgraciado muerto de hambre.

-Esté tranquilo, señor. A su rival sólo le mueve la codicia. Ofreciendo toda su fortuna al que consiga derrotarle, debo reconocer que yo mismo estuve tentado a hacerlo.

-No quieras tener tanto. Pronto serás un hombre rico si me sigues sirviendo bien.

-Usted sabe cómo ganarse a la gente, señor Beinit –Micael se acercó y comenzó a susurrarme al oído-, aunque debo decirle que, en pro de esa riqueza que usted me ofrece y de su propia seguridad por la que con tanto ahínco velo, he instalado un dispositivo en su cabina para que su rueda nunca se pare en el gas. Basta pulsar este pequeño artilugio que llevo en el bolsillo...–me enseñó discretamente lo que parecía un mando para coche que yo le retiré de inmediato. Sonreí ante la sinceridad y eficiencia de aquel hombre.

-No hará falta esto –él empezaba a protestar cuando alguien nos comunicó que la gente comenzaba a impacientarse. Le dije a Micael que debía salir a presentar el acto y explicar el funcionamiento del juego y las apuestas para hacer tiempo mientras llegaba Raquel, de quien me extrañó no saber nada. Guardé el mando en el bolsillo del pantalón, pensando que sería mayor la leyenda de mi valor y fortuna si mis propios empleados creían completamente en ella. Tomé la chaqueta que descansaba sobre una de las sillas, y busqué el teléfono en el bolsillo interior con intención de llamar a Raquel, pero vi la notificación de varias llamadas perdidas, todas suyas, y un mensaje de texto en el que me decía que habían surgido problemas pero ya estaba en marcha y llegaría en escasos minutos. Estaba preocupado porque durante la última semana había estado algo enferma y taciturna, y por un instante había temido por su ausencia. Mas al ver el mensaje sonreí. Tenía ganas de reírme como un crío. Me sentía el hombre más dichoso del planeta.

-Los contendientes –escuché decir a Micael por megafonía- darán su consentimiento públicamente para ser atados e introducidos en la urna. Una vez dentro, no podrán rectificar su decisión y cualquier demanda de escape será desoída. Una moneda al aire determinará quién será el primero en poner a prueba su suerte. Dentro de los seis botes se encuentran cinco gases inocuos con un toque de esencia de almendras amargas y un concentrado de gas de cianuro de hidrógeno, cuyo olor también es el de la almendra amarga. Tienen un folleto adherido a las mesas que les explicará las características e historia de este peligroso veneno. Si la suerte es favorable al jugador y el bote vaporizado es inocuo, otro de igual característica sustituirá al primero, de forma que siempre habrá seis frascos.

La idea de que todos los gases oliesen igual fue de mi amada Raquel. De esta forma, el pobre diablo que se enfrentara a mí no sabría si habían liberado el veneno o alguno de los placebos, incrementando así su angustia. Sencillamente perverso e ingenioso, como era ella.

-En cada turno –continuó Micael- se subastará entre los asistentes el derecho a pulsar el botón que detenga la ruleta y decida qué frasco será vaporizado en la urna. Dicha subasta durará no más de quince minutos.

Mi teléfono sonó con la melodía que le tenía asignada Raquel.

-¿Dónde estás? –me apresuré a decir en tono paternal e imperativo-. Deberías haber estado aquí hace más de una hora.

-Acabo de llegar, corazón. Siento el retraso. Hay mucha gente aquí y no sé dónde he de sentarme. No te veo.

Sonreí. Las mujeres sin un hombre, inclusive las más evolucionadas como Raquel, eran tan frágiles como un caracol sin concha.

-Sigo tras el escenario, pero salgo ya. Hay una mesa con tu nombre en primera fila. Dirígete allí enseguida –ordené.

-Voy, pero antes iré al servicio. Me meo desde hace dos horas.

-No tardes –dije antes de colgar y decidirme a salir al escenario.

-Por favor, rogaría que apagasen los teléfonos móviles y cualquier aparato distractor -Micael me miró visiblemente agradecido por mi aparición. Tal vez se estaba quedando sin cosas que contar-. Permítanme presentarles a todos ustedes al señor Sal Beinit -me sorprendió que la gente me aplaudiera como si me tratase de una superestrella, así que respondí a la ovación con una amplia sonrisa y una ligera reverencia. En primera fila, el vacío de la mesa de Raquel no dejaba de provocarme cierta sensación de malestar.

-Cuando usted quiera –me ofreció Micael señalando la campana de cristal.

-Aún no –respondí impaciente. Debía asegurarme de cumplir la segunda de las condiciones para que la suerte no me fuese adversa-. Espero a alguien.

En aquel momento Raquel apareció por la puerta del fondo. Estaba espléndida, vistiendo un elegante traje gris escotado y una pamela que ocultaba su frondosa melena rubia. Me sonrió desde lejos, y yo le devolví la sonrisa. Pronuncié en voz alta la fórmula acordada para consentir la entrada voluntaria y me senté en aquel sillón de cuero, dejando que las ataduras magnéticas se cerrasen sobre mi cintura, manos y pies. Raquel se acercaba ceremoniosamente, mostrando una belleza propia de una diosa, no dejando de sonreírme. En aquel momento en que mi puerta se cerraba herméticamente sentí que la amaba, y mi felicidad empezó a ser total. Tenía tantas ganas de reírme que, por intentar contenerme, no dejaba de proferir pequeños aulliditos nerviosos. Estaba ansioso por ver a mi presa, estaba ansioso por verle morir. Sentí un deseo apremiante de acariciarme, pero me contuve no sin cierta rabia.
.
(continuará..., y acabará en el próximo post)
Ufff, esto está que arde. Al final va a ser verdad que el amigo Beinit va a ser un buenazo y se va a enamorar. Os lo dije, tal vez tenga redención. ¡Ayyy, gente de poca fe!
¿Alguien quiere una almendrita frita?

12 comentarios:

Klau dijo...

MAS VALE QUE APROVECHE Y SE VAYA AGARRANDO EL GANSITO AHORA..TENGO LA SENSACION DE QUE HABRA MAS DE UNA SORPRESA (TRAIDOR/A? ARTILUGIO YA PRE ESTABLECIDO POR AQUEL SR DE GRIS DESDE UN PRINCIO? ALGUNA MENTE MAS MACABRA QUE LA DE BEINIT? JE JE JE...)SI SE HACE "JUSTICIA" NO SE SALE CON LA SUYA...CLARO...PERO COMO DIJO BILL GATES.."QUIEN DIJO QUE LA VIDA ERA JUSTA??.." JE JE JE

PARA MI LA ALMENDRITA BAÑADA EN CHOCOLATE !!!!!!!!!!!!

AMAROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
SOS LO MAS !!!!!!!!!!!

SQUIZOBESOS
SQUIZOMILES
SQUIZOKLAU

Patricia Cruzat Rojas dijo...

SOLO HAY UNA SOLA MENTE MAS MACABRA QUE LA DEL SEÑOR BEINIT....................


la de Manolito el escritor!!!!!!

WALLACE dijo...

Hola manuel, practicamente no he tenido tiempo para leer esta historia, sobra decir que me disculpes, , ahora si voy a tener tiempo.

un saludo...... de madrid, que hoy ha amanecido con un sol alucinante, despues de estar trabajando hasta las 2 de la mañana.
Dios!!!!!!!!!!! cuando las máquinas se resisten , no hay horario......

Felipe Sérvulo dijo...

Voy a ponerme al día. Para eso es sábado, que es cuando se hacen las cosas imposibles de la semana.
Un abrazo.

sara dijo...

Pues en mi instituto no te han denegado, porque... ¿sabes quien lo hace? A------. No hay ninguna maquina automatica, lo hace todo él. Principalmente quita los chat, messenger online y páginas de juegos. Pero es siempre es imposible que los quite todos... jeje

Klau dijo...

JEEEEEEEEEEEEEEEEEEE
QUE BARBARO BESTIAAAAAAAAAAAAAAAAA
BUEN FIN DE SEMANA JODERRRRRRRR

SQUIZOBESOS
MRS JECKYLL

SHE dijo...

..mmm..solo saludo, como me dijiste que ya no lea... :)

besitos

SHE dijo...

has hecho un trazado magistral del suspenso en la obra, de tal manera que se presiente un impactante final.
Me gusta como te has apoyado en frases que demarcan perfectamente bien el sadismo de nuestro hèroe
y la fase cambiante de sus emociones , las cuales aparecen en un choque de oleadas contrastantes, por un lado, saca espuma de la ansiedad por estar en la acciòn del juego por otro se derrite en la ansiedad de ver por fin a quien ya reconoce como su amada .

Manu, no te conviene que descanse, ya sè cual es el final, seguro que estaràn las gentes de gris y no habrà boda .

Como no me cayò mal el tal Beinit,que pena, pero como ya recordè que es un pederasta ñaca ñaca, bien empleado se lo tiene.

gracias por liberarme de la mordaza

besos

SHE dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Klau dijo...

IMPRESIONANTE LOS LUGARES QUE ME MENCIONASTE VEA !!!
GRACIAS BESTIA !!!!!!!!!!!!!

TE SIGO SI?
BEINIIIIIIIIIIIIIIIIT JAJAJJAJA MUERE CERDITO MUEREEEEEEEEEEEE !!!!!!

CONSTE QUE NO ASUSTE A NADIE EH? YA TE DIRAN DE MI CONDUCTA INTACHABLE JEJEJEJEJEJEJEJ
SOLO ME PORTA "MAL" AQUI JAJAJAJAJAJAJAJAJJA

BESOSSQUIZO
AL REVES
TAMBIEN
SQUIZOKLAU...OBVIO QUIEN SINO????
JAJAJAJAJJA
♥♥♥♥♥

irene dijo...

Mira que es sádica la Raquel.
Las mujeres sin un hombre... ¡machista!, ¿tiene algo bueno este tío?
¿Enamorarse?, no lo creo.
Subo a leer el desenlace.
Un abrazo.

Doña Paranoica dijo...

Venga, vale, que voy a llegar tarde al trabajo, pero ya acabo la historia. ¿Se quedará Raquel hasta el final o al estar pachucha tendrá que ir al baño y ausentarse? jurl jurl jurl