No hay nada como tener imaginación para estrujar un poco más al pobre y enriquecer algo más al que no le falta. Acabo de tener noticias de que han salido los nuevos temarios provisionales de oposiciones a secundaria y ciclos formativos y me he parado a ver algunos. Afirmaban desde Consejería que apenas cambiarían, que sólo se reordenarían algunos apartados, y que los temas irían detallados para evitar dudas acerca de los puntos que tratar.
Es el discurso político habitual. Promesas, promesas. Promesas que no se van a cumplir. Más o menos como ver los programas electorales que están mostrando nuestros principales políticos de cara al 20N. Una sarta de patrañas difusas, chistosas y demagógicas imposibles de llevar a cabo. Viniendo de cualquier otro lugar -llámese empresa-, tal cúmulo de publicidad engañosa sería sancionado legalmente de manera severa y ejemplar, pero no hay legislación vigente que yo conozca que obligue a un político a cumplir sus promesas electorales. Lógico: las leyes las promueven y votan ellos. ¿Cómo iban a osar a legislar algo que pudiera arruinarlos a las primeras de cambio?
En el caso del que hablaba, sólo han cumplido con el apartado "vamos a detallar los temas". Para los señores de corbata, es una promesa de dos, una verdad en términos absolutos, un cincuenta por ciento. Para mí, y utilizando una ponderación que atienda a la importancia de cada una de ellas, se han cumplido menos de un 5% de las promesas.
Y es que los temas han cambiado, y mucho. Un cambio de temario de oposiciones es algo muy serio, incluso dramático, para aquel que ya ha estudiado las oposiciones con anterioridad. Supone un empezar de nuevo, un no disponer de la ventaja que le daba el hecho de llevar estudiando lo mismo dos, cuatro, seis o más años con respecto al que acaba de terminar sus estudios. Un cambio de temario puede resultar una estocada casi mortal para los que llevan mucho tiempo trabajando y -por necesidades razonables y biológicas- han creado una familia y comprenden que ahora tendrán que dejarla de lado temporalmente para estudiar e ir a academias.
Mención aparte para los contenidos en sí de los nuevos temarios. Me ha bastado un vistazo al de Matemáticas, el único del que puedo ser crítico, para comprender que un alto porcentaje de temas no tienen aplicación alguna para la docencia en Secundaria. ¿Por qué te preparas para ser profesor de Educación Secundaria y te tienes que estudiar temas que te servirían para dar clases de segundo o tercer curso de carrera? Ecuaciones diofánticas, teoremas de isomoría, teoría de grupos, anillos euclídeos, aplicaciones multilineales, formas de Jordan, derivadas direccionales, ecuaciones diferenciales, triedro de Frenet, espacios topológicos, topología de Rn... ¡por favor! ¡Esto no se necesita para ser un profesor de instituto!
La única aplicación práctica que veo a este cambio tan radical de temario es económica. Unos pocos han cobrado por la elaboración de esta basura, y otros muchos se van a aprovechar de los cambios para reactivar sus academias, en crisis en los últimos años. Los opositores buscarán el dinero de debajo de las piedras para llenar los bolsillos de los preparadores. El anti-Robin Hood: quitar al pobre para dar al rico. Si fuera osado diría que es un intento más de regresión a un nuevo régimen feudal.
Aún hay tiempo para que se reflexione y se dé marcha atrás a esta aberración. Aún alguien podría comprender que siete meses no son suficientes para que un opositor se prepare con garantías un nuevo temario de oposiciones.
Pero claro, esto sería casi como suplicar compasión en las puertas del infierno al mismísimo diablo.




