viernes, 4 de abril de 2008

De estupideces

A veces pienso...
Esto podría significar que a veces no pienso. Pero claro, si no pienso, no existo, ¿esto quiere decir que existir implica pensar? Pues no, amigos. La necesariedad de una condición no implica la suficiencia.
En fin, como iba diciendo, a veces pienso. (la verdad es que la ida de olla de arriba no sé a cuento de qué iba. Cosas del directo). Y lo curioso es que hoy me ha despertado la imaginación un trozo de peli made in usa con la que he tenido el placer de compartir cena rápida.
En la peli, de estas con polis buenos persiguiendo a tipos malos por las calles de NY, el tipo malo y negro ha tomado un taxi para despistar a los polis, y éstos, ni cortos ni perezosos, han detenido a un pedazo de coche que transitaba con tranquilidad y han bajado al pobre conductor a punta de placa policial y voces.
Y esto es lo que me ha hecho pensar:
Primero: ¿estas cosas pasan realmente en NY, o es que los guionistas son unos capullos sin ideas? Voy a intentar dejar volar mi imaginación y ver qué pasaría por la cabeza del conductor del vehículo en dos situaciones: a) esto pasa en NY b) esto pasa en Andújar (capital de España)
a- NY) -¡Alto, necesitamos su vehículo!
-Pero, pero...
-¡Bájese del coche, somos los US Marshalls!
-Em...
-¡Que se baje, joder! -el poli echa hacia atrás su chaqueta y deja entrever su arma oficial.
-Por supuesto -el pobre hombre, vestido de ejecutivo y cara de pelele, se baja del vehículo.
Mientras mira atónito, el coche arranca con la 3ª marcha metida, derrapando ruedas. A su espalda, varios vehículos le increpan para que se retire de mitad de la carretera, y el hombre lo hace con la cabeza bien alta y la única preocupación de si aquellos honorables agentes de la ley se habrían sacudido los zapatos antes de ensuciar sus alfombrillas nuevas. En algún sitio lejano, tal vez en su cabeza, suenan los ecos del himno de los Estados Unidos.
.
b- Andújartown) -¡Alto, necesitamos su vehículo!
-¿Que necesitais queeeeeeeeeéeeeeee....?
-¡Es una emergencia, bájese enseguida!
-¡Y un pijo en vinagre me voy a bajar yo!
-Caballero...
-Mire usted que le explique yo... -el hombre baja el volumen del cassette de los chichos-. El coche de uno es como su polla, que no la puede tocar otro hombre.
-¡No podemos discutir, caballero! Es urgente que baje usted del coche, su vehículo ha sido confiscado.
-Sí, claro, ¿y quién me garantiza a mí que me lo vais de devolver sin ningún rasguño? ¿y quién me dice que le vais a echar al depósito los mismos litros que consumais? ¡Que no, que no! Que a mí no me la dáis.
-Si es necesario usaremos la fuerza -el policía se toca sutilmente la porra.
-Uyyyy, ¡qué farruco te pones! Mira lo que te digo: como saques la porra te la comes, ¿quién te piensas que soy yo, el Lute? -el policía gira la cabeza, desesperado, buscando otro vehículo, pero por allí no pasan ni las águilas. El conductor lo ve dudar y le da lástima-. Fíjate bien: a lo más te dejo que te subas y conduzco yo.
El policía medita un instante y cede.
-De acuerdo.
-Pero que sepas que voy a poner a cero el cuentakilómetros y la papela no se la pienso pasar al ayuntamiento. Me la paga usted personalmente, que me han dicho que el alcalde paga menos que el Rey de vacaciones. Dame 50 euros a modo de fianza y salimos ya.
-Vale -el hombre, crispado, saca 50 euros de su cartera y se los da-. ¡Pero arranque de una vez!
-Tranquilo, tranquilo usted, que el pobre coche es diesel y es un poco perro. Hay que calentarlo porque si no la batería sufre. ¡Coño, hubiese usted parado un descapotable!
El conductor aprieta un botón del cassette y suenan Los Calis a todo volumen: "más chutes no, no, no, no... ni cucharas impregnadas de herooooooína"

.
En fin...
...prometo dormir más y decir menos estupideces.
;)

lunes, 31 de marzo de 2008

16 de Acertijos

Por fin hemos llegado al acertijo 16, lo cual quiere decir que la próxima entrada que haga de acertijos será para resolver los acertijos del 9 al 16 y ver quién me debe piernas y pelucas (aunque esto lo sabréis ya: si os da frío en la cabeza por la mañana, y si no podéis chutar a la pelota con la derecha, es porque habéis fallado los acertijos).
El siguiente acertijo es muy sencillo (y muy conocido), y es del tipo pensamiento transversal. Creo que ya hicimos uno de este tipo, el acertijo 1. Este tipo de acertijos plantea una situación cotidiana (o irreal), y consiste en adivinar cómo se llega a esa situación (en apariencia insólita). Lo único que se pide es echarle imaginación.

Un señor vive en una planta 8ª, y todos los días se marcha a trabajar y baja en el ascensor. Cuando regresa, se monta en el ascensor, sube hasta la 5ª planta, y los tres pisos restantes los hace caminando por las escaleras. Así todos los días. ¿Cómo se explica esta situación?


En éste no corto nada. Supongo que cualquier barbaridad que digáis podrá darse como válida.


viernes, 28 de marzo de 2008

Relato Completo: Kilómetro 301, 3ª Parte (y final)

Lo dicho antes, si alguien se incorpora aquí, que baje dos entradas y empiece a leer por la primera parte (más que nada, por cogerle el sentido al asunto).
Aquí os dejo el final de... esto:
.
Empezó a morderse las uñas. No se había mordido las uñas desde muy pequeño, cuando estaba en el colegio. Agarró el teléfono y marcó el número de la policía. Su mente, confundida y espesa, no pensaba con claridad. Una voz femenina le dio los buenos días con cierta brusquedad.
-Buenos días... –balbuceó-. Esto..., creo que he visto un accidente de tráfico.
-¿Se encuentra usted prestando auxilio? ¿Podría indicarme el lugar exacto o aproximado?
-No, yo sigo en mi coche –explicó-. Es que era en el otro sentido.
-Está bien –respondió la voz-. Debe usted decirme dónde ha sido para que se envíen los efectivos oportunos.
-Más o menos en el kilómetro 301 de la A-5, dirección Madrid, pero... –se sintió un tanto estúpido- creo que ya había una grúa y un coche de la guardia civil.
-Entonces, ¿para qué llama usted? –la voz de la mujer había pasado de seca a desagradable.
-No sé muy bien, es que creo que quería saber si ustedes tenían constancia de dicho accidente.
-No lo comprendo muy bien, ¿sería tan amable usted de facilitarme su nombre y apellidos? –dijo en tono mucho más cordial.
Un tanto intimidado, colgó el teléfono recriminándose no haber ocultado el número al marcar y pensando que pronto le llamarían a él para pedirle explicaciones. Detuvo el vehículo en la cuneta de la primera salida que encontró, se apeó de él y encendió un cigarrillo. Tenía la camisa empapada en sudor y temblaba como un cachorro abandonado. Por un instante pensó en volver e investigar el accidente pero, por temor a volverse loco, no se atrevía a ir y ver que de nuevo había desaparecido todo. Decidió continuar el viaje, llegar a su destino, llamar a su cliente e intentar una prórroga de tiempo para alquilar una habitación y darse una buena ducha. Intentó quitarse de la cabeza la visión de aquel accidente, convencerse de que todo tendría su explicación y que su imaginación le había jugado una mala pasada. Sintiéndose más relajado con cada calada, volvió a entrar en el coche, tirando la colilla antes de cerrar la puerta.
-Puto coche de mierda –masculló mientras se ponía en marcha y volvía a tomar la autovía en dirección Badajoz.
Intentó sin éxito sintonizar alguna emisora de radio. Después de varios infructuosos intentos, recordó que la antena se encontraba guardada en el maletero y no se había acordado de ponerla. Harto de dar vueltas al dial, dio un puñetazo sobre el cassette y volvió a coger el teléfono para marcar el número de su novia.
-¿Se puede saber qué demonios pasa hoy? –dijo ella en un tono claramente malhumorado-. Estoy un poco harta de que me llames, te desahogues conmigo y luego cuelgues sin más para llamarme otra vez y empezar de nuevo. ¿Qué es eso tan raro que te ha pasado?
-No lo tengo muy claro.
-Pues te lo voy a decir yo –añadió ella de forma irascible-. Lo que te pasa es que estás enmonado con la mierda del tabaco, y cuando no fumas te vuelves gilipollas.
Iba a replicar cuando vio algo que le dejó helado: un mojón kilométrico que le señalaba el kilómetro 299. Se le hizo un nudo en la garganta y empezó a sentirse de nuevo bañado en un sudor frío.
-Nena, me estoy asustando de verdad –susurró.
-¿Pero qué te pasa? –ella había bajado el tono el voz-. Dímelo porque me estás asustando a mí.
-Acabo de pasar por el kilómetro 299.
-¿Y qué?
-Pues que hace un rato pasé por el 301.
-Sigo sin entender cuál es el problema, tío, estás paranoico.
-Es que... en el sentido que llevo, Madrid tiene el kilómetro 0 y Badajoz el 400. Debería ir por el kilómetro... no sé, por el 305 o así.
-Tranquilo, guapo, que alguna explicación habrá. Es posible que te equivocaras al leer el 301 o que el mojón estuviese mal colocado. Tío, parece mentira que seas tú quien dice esto.
-Ya... pero es que ahora estoy pasando por el kilómetro 300.
-Y después vendrá el 301, claro –replicó ella riéndose.
(el 301 no, el 301 no)
El cielo volvía a estar encapotado y ni siquiera había sido consciente del cambio. Hacía un segundo brillaba a su espalda un sol radiante. Entonces, un ligero parpadeo y, como un truco de ilusionista, el escenario en el que se encontraba era totalmente diferente.
(la gasolinera)
-¿Cómo? –escuchó decir a su novia.
A pocos metros pudo vislumbrar la misma estación de servicio que ya había visto dos veces aquella mañana. Eternamente detenida, una fantasmal autocaravana repostaba en el surtidor del gasoil. Volvía a sentir náuseas, volvía a notar un hormigueo que nacía en la boca del estómago y hacía que le temblara todo el cuerpo.
(la moto)
-¿Pero qué dices? –preguntó la chica-. ¡Habla más alto!
Rompiendo el sepulcral silencio que reinaba, un motorista le pasó a toda velocidad.
(y ahora las obras)
Poco más adelante, justo al empezar el punto kilométrico 301, una recta con la calzada pintada de amarillo indicando obras aunque él ya sabía que no habría obreros ni camiones.
-Oye, Iván, me estás asustando. ¿Por qué no paras y te fumas un cigarrillo?
Por un momento recuperó parte del aplomo y salió del trance.
-No quiero parar, necesito salir de aquí cuanto antes –cogió un cigarrillo de los que descansaban en el asiento contiguo y se lo llevó a la boca-. Pero sintiéndolo mucho, me voy a fumar ese pitillo.
A su izquierda apareció la plantación abandonada de girasoles, a su derecha los cerdos que comían plácidamente bajo los alcornoques.
(el pastor va a silbar. Por favor que no silbe)
-¡Déjate de historias y no se te ocurra fumar en mi coche! –le increpó una voz lejana.
Miró directamente al cerrillo, en donde un pastor sentado detrás de una alambrada giró la cabeza hacia la carretera y lo miró fijamente, cambiando aquel diabólico guión establecido. Entonces miró al cielo y silbó tan fuerte que, aun teniendo la ventanilla cerrada, pudo escucharlo.
(ahora es más real)
-¿Me oyes? Dime algo. Si me estás gastando una broma no tiene gracia.
(ahora el perro agrupa a las ovejas)
El perro marrón salió disparado y, con unos ladridos que no parecían salir de aquel diminuto cuerpo, agrupó en unos segundos al pequeño rebaño.
-Ya ha pasado todo –musitó.
-No estarás fumando, ¿verdad? –preguntó ella alterada.
(se me olvida algo...)
(...algo importante...)
(...fuma y recordarás)
Un camión de gran tonelaje había pinchado a la salida de una curva, ocupando más de la mitad del carril derecho. Iván encendió el cigarrillo y aspiró profundamente, cerrando unos instantes los ojos de placer. Al abrirlos se encontraba a escasos metros del camión, sin margen de maniobra. En aquel relámpago de tiempo no sintió miedo, no sintió ansiedad ni angustia. Sólo le dio tiempo a pensar “ya está, ya se ha acabado todo, hoy me muero”.
-¿Iván?... Dios mío, ¿qué ha sido ese ruido?... ¿Iván?
.
Eso ha sido todo. Tengo permiso para poner otra historia, pero creo que os voy a dejar unas semanas (o unos meses) para que descanséis de tanto leer tantas palabrotas. Y además, ya toca el acertijo 16... y después las soluciones. Si os ha gustado esta tierna historia, podéis dejar una monedita en mi gorra, que buena falta me hace.

martes, 25 de marzo de 2008

Relato Completo: Kilómetro 301, 2ª parte

Continúo con la 2ª parte de esta historia. No he visto muchos comentarios en la primera parte, así que el que no haya leído la entrada anterior, que corra, que no está bien empezar por la mitad.

Volvió a mirar hacia atrás, ignorando toda precaución, pero ya no pudo distinguir nada claro. Tras blasfemar media docena de veces, se calmó y lanzó una pequeña y forzada carcajada, riéndose de la mala pasada que le había jugado su imaginación. Necesitaba nicotina en la sangre y nunca hubiera pensado que sería tan grave carecer de ella. Avanzó un par de kilómetros y tomó la primera salida que vio. Paró el coche en la orilla de aquel cambio de sentido y se bajó con el cigarro ya encendido. Observó que el cielo volvía a estar despejado y el sol brillaba cegador en el este, justo en dirección contraria a la que él llevaba. No le había gustado nada el cielo encapotado de minutos atrás, le había hecho sentir incómodo, absorto, como en un sueño. Miró el reloj y, sintiendo renacer un trocito de sí mismo con cada calada, decidió que el cliente podría esperar unos minutos mientras él usaba aquel cambio de sentido para volver atrás y echar un vistazo desde cerca al accidente.

Aunque creía encontrarse a escasos tres o cuatro kilómetros del lugar del siniestro, al no hallar nada recorrió más de veinte kilómetros sin ver la más mínima señal de que algo hubiese ocurrido. No había grandes frenadas en la calzada, ni cristales, ni trozos de vehículo en la cuneta. La guardia civil había desaparecido, y la grúa debía de estar ya bien lejos de allí. No creía posible que todo se hubiese evaporado tan deprisa, aunque sentía algo extraño en aquella mañana que no podía describir. Buscó el siguiente cambio de sentido para recuperar su ruta inicial. Incómodo, cansado, dolorido y desconcertado, volvía a apetecerle fumar. Sacó un cigarrillo del paquete y lo escupió con rabia, volviendo a sentirse de un pésimo humor. Junto a los cigarrillos, en el asiento del copiloto, vio el teléfono y lo cogió. Volvía a incorporarse a la autovía y de nuevo estaba en la dirección correcta, camino de Badajoz, aunque con más de quince minutos perdidos. Pulsó prolongadamente la tecla número tres y espero tan sólo dos tonos antes de recibir respuesta.

-¿Qué ha pasado? –preguntó su novia visiblemente preocupada- ¿Por qué me has cortado?

-No te preocupes, es que vi a los civiles y tuve que cortar.

-Te dije que tuvieras cuidado con el teléfono.

-Te dije, te dije –se burló Iván con desprecio-. Tú siempre lo dices todo.

-Claro que lo digo todo, porque tengo más cabeza que tú y no hago las cosas a lo loco. Y no me hagas burla porque yo no te he hablado mal. Si me vas a llamar cada media hora para darme por el culo pues te jodes y llamas a tu madre.

Iván sonrió mientras pensaba en lo previsible que era María. Bastaba una mala palabra para que ella se lanzara al ataque con tal retahíla de improperios que lo único que podía hacerse era esperar a que los ánimos se calmaran por sí solos. Para él siempre había sido una chica muy simple a la que podía manejar a su antojo sin más que accionar ciertas palancas. Pulse aquí para enfadar. Pulse aquí para hacer las paces.

-Oye –interpeló suavemente mientras ella continuaba con su monólogo-. Perdona.

-Esa disculpa ya me la conozco.

El cielo comenzaba a nublarse de nuevo. Volvió a pasar por la estación de servicio de antes, y observó que la autocaravana seguía junto al surtidor, repostando como si sólo hubiesen transcurrido segundos desde la última vez que pasó por allí. Enarcó las cejas, un tanto desorientado. Sintió que un hormigueo empezaba a recorrerle el estómago cuando una moto de gran cilindrada le adelantó a gran velocidad. En el horizonte, una recta con señales amarillas indicando obras aunque sin obreros ni camiones, justo al empezar el punto kilométrico 301.

-Joder, María, acabo de tener un “déjà vu” del carajo –se apresuró a decir.

-Vale, ahora cambia de tema.

-En serio, tía, estoy empezando a asustarme.

No le sorprendió ver el campo de tristes girasoles a su izquierda, ni los alcornoques en el lado derecho bajo los que una piara de cerdos negros rebuscaba afanosamente. Pensó que era normal ver las mismas cosas cuando se pasaba por un mismo sitio, pero aquella sensación desagradable en su estómago no desaparecía, y el hecho de ver a un hombre sentado tras una alambrada, en el punto más alto de un cerrillo, no le ayudaba mucho a convencerse de que nada extraño estaba ocurriendo.

(ahora va a silbar)

-¿Qué has dicho? –preguntó una voz lejana por el auricular.

El hombre miró al cielo, puso los dedos índice y pulgar en sus labios y, aunque no pudo escucharlo, silbó.

(el perro echa a correr)

-¿Qué estás diciendo, Iván?

Un pequeño animal de pelaje marrón que descansaba junto al hombre levantó las orejas y corrió en dirección contraria para agrupar al pequeño rebaño que apareció ante sus ojos al llegar al punto más alto del cerrillo.

-¡Me cago en todos los santos! –maldijo mientras se echaba un cigarrillo a la boca.

-¿Pero qué pasa? Iván, me estás asustando.

El camión parado con las luces de emergencia seguía ocupando parte del carril derecho, a la salida de una curva a la derecha. De nuevo le cogió por sorpresa, buscando el encendedor, y tuvo que actuar con agilidad para evitarlo. Escupió el cigarrillo, casi con una arcada.

-Esto es muy raro... –comenzaba a explicar cuando vio, por el rabillo del ojo, luces intermitentes en el carril contrario de la autovía-. Ahora te llamo.

Puso el teléfono entre sus piernas, sin evitar pensar estúpidamente en la vez que alguien le dijo que aquello bien podría dejarlo estéril. Soltó el pie del acelerador, inquieto por ver qué había pasado, aunque temeroso de encontrarse con algo que le estaba pareciendo cada vez más demencial e inexplicable. Un sudor frío le recorrió la frente cuando vio que la grúa alzaba un ZX rojo semidestrozado por delante y del que no pudo ver la matrícula. Esta vez cerró los ojos y no miró hacia atrás. Cuando volvió a abrirlos, echó un temeroso vistazo por el retrovisor pero la fantasmal visión había desaparecido, el cielo volvía a estar despejado y ya no sentía aquella sensación opresiva en los oídos. Empezó a morderse las uñas. No se había mordido las uñas desde muy pequeño, cuando estaba en el colegio.

(...) Acabará en la próxima entrada...

viernes, 21 de marzo de 2008

Relato Completo: Kilómetro 301, 1ª Parte

Tengo permiso editorial para dejar leer un par de relatos de FOBOS, y tenía la duda de permitir la descarga directa, o ir dejándolos por partes. Al final, me he decantado en hacerlo por partes. Del primero de los relatos, titulado Kilómetro 301, podéis obtener más información en el enlace Info Kilómetro 301 (tranquilos, podéis picar, que no revelo demasiado de la historia). En fin, allá vamos (la ilustración es de Miguel Ángel Cáceres):

Hacía ya un buen rato que le dolía la cintura y el cuello. Por enésima vez dirigió su mirada al salpicadero y observó que el reloj no funcionaba. Resopló, un tanto fastidiado, pensando en si podría arreglarse con más o menos trabajo. Finalmente decidió que, aunque a él le jodiera mirar el teléfono cada vez que quisiera saber la hora, la avería costaría mucho más de lo que representaba en sí un simple reloj. Tosió y con un gesto brusco volvió a quitar el aire acondicionado. Se encontraba de un humor de perros, molesto por aquel viaje, molesto por tener que llevar aquel coche, molesto por cada camión que retenía su paso y molesto porque necesitaba una ducha que no podría darse antes de entrevistarse con un cliente al que no se acercaría demasiado por temor a apestarlo. Sacó un cigarrillo del paquete, se lo llevó a la boca y recordó que su novia no quería que fumara en su coche. Harto de todo, escupió el cigarrillo y éste fue a parar al asiento del copiloto junto a seis o siete cigarrillos más. Tendría que pararse y fumar. Pensó que no le vendría nada mal un descanso después de conducir durante casi tres horas, pero tenía más o menos una hora para recorrer los casi cien kilómetros que lo separaban de Badajoz con aquella birria de coche.
Cientos de mosquitos estrellados en la luna delantera le molestaban la visión. Buscó sin acierto el botón del líquido limpiaparabrisas. Tras poner y quitar las luces de niebla, la corta, la larga y todo aparato eléctrico que hubiera en el coche, sacó el móvil del bolsillo y pulsó prolongadamente la tecla número tres. Al descolgar, pudo escuchar una voz dulce y femenina que reía en segundo plano y luego se disculpaba para saludarlo a él.
-Hola, cari, ¿qué pasa? –comentó alegremente.
-¿De qué te reías? –preguntó.
-Nada, que estoy aquí con mi hermana y me estaba contando unas cosillas. Ya te contaré. ¿Has llegado ya?
-¿Cómo voy a llegar tan pronto? Me queda un buen rato todavía. Estoy hasta los cojones de viaje.
-Bueno, tranquilo, Iván, que no te debe de quedar mucho. Conociéndote, seguro que ni has parado.
-Pues no, no he parado –replicó sin poder disimular el malhumor.
-¿Has fumado en mi coche?
Separó el teléfono de su oreja y lo miró con asco. Con gran esfuerzo contuvo las ganas de gritar por el auricular.
-No. Sigues teniendo tu precioso coche birrioso inmaculado y con esta mierda de olor dulzón de ambientador de la tienda a cien.
-Estás insoportable, tío.
Iván comprendió que estaba pagando su mal humor con ella y decidió disculparse a tiempo. Un austero “perdona” fue todo lo que su estado anímico le permitió conceder, pero ya era tarde y la disculpa poco creíble.
-Si necesitas fumar, paras y te fumas medio paquete, pero no me llames a mí para comerme el tarro. Y sobre el coche, ya sé que mi ZX es una mierda al lado de tu A6, pero da la casualidad de que tu cochazo está en el taller y el mío te está salvando el cuello en ese viaje...
El cielo estaba empezando a nublarse. Pasó junto a una estación de servicio en la que repostaba una autocaravana, e instintivamente miró el indicador de combustible para observar que estaba a menos de un cuarto. Una moto de gran cilindrada le adelantó como un cohete. Ante él, una recta con el asfalto pintado de amarillo indicando obras, aunque no había señal alguna de máquinas ni trabajadores. Un poste a su derecha señalaba la carretera por la que transitaba y el kilómetro 301. A pesar de la bronca que estaba recibiendo por teléfono, se sintió algo reconfortado. La voz de María tenía algún tipo de efecto sedante sobre su persona, y poco a poco notaba que su enfado se desvanecía y la calma volvía a apoderarse de él.
-...si lo sé no te lo dejo y te vas en burro –continuó ella-. ¡Joder! ¡Es que me llamas para ponerme de mala leche!
-Lo siento de verdad, cari.
-Una mierda –respondió ella suavizando el tono de voz-. Además, mi coche no lleva manos libres; no deberías hablar mientras conduces.
-No pasa nada. Por aquí no creo que se pongan.
A la izquierda podía ver un campo plantado de marchitos girasoles. A la derecha, un campo de alcornoques con cerdos rebuscando bajo los troncos. Más allá, en la parte más alta de un cerrillo, un hombre sentado tras la alambrada miró al cielo y silbó. Iván no lo oyó pero percibió el movimiento de sus labios, como si todo sucediera a cámara lenta. El perro junto a él levantó las orejas y salió disparado en dirección contraria para agrupar al pequeño rebaño que apareció ante sus ojos al llegar al punto más alto.
-No es porque te pillen o no, bobo, es porque te distraes.
-No te preocupes. Oye, mira, que te llamaba porque no sé dónde está el agua del limpia.
-En la palanca de la derecha del volante.
-Ya le he dado y nada.
-Dale hacia ti.
Hizo lo que ella decía y dos grandes chorros de agua le cegaron la vista por un instante. Los limpiaparabrisas se accionaron, dejando en principio la luna toda emborronada. Parado en la cuneta, invadiendo parte de un carril, un enorme camión con las luces de emergencia le obligó a dar un ligero volantazo para evitarlo. Después de tocar el claxon y maldecir en voz alta, volvió a repetir la operación con el agua, usando para mover la palanca la misma mano que sujetaba el teléfono. Entonces, por el rabillo del ojo, vislumbró en el carril contrario de la autovía luces intermitentes.
-Te dejo –se limitó a decir al teléfono antes de colgar y soltarlo donde pudo. Todo parecía indicar que se trataba de un accidente. Aminoró la marcha para echar un vistazo, pero el sucio parabrisas y los muros de cemento de la mediana no dejaban ver demasiado. Una grúa alzaba un ZX rojo, como el suyo, con la parte delantera destrozada. Al pasar justo por delante, giró la cabeza un segundo y se le heló la sangre al creer leer la misma matrícula que la de su coche. Volvió a mirar hacia atrás, ignorando toda precaución, pero ya no pudo distinguir nada claro.


(...)

Próximamente, la segunda parte.

Cuidado con la carretera.

Más Premios

Mis amigas She y Rara Avis me han dado dos nuevos premios:
El premio Blog que Brilla (¿mi blog brilla? En fin, creía haber creado este blog para hablar un poco de mi libro y martirizar cerebros ajenos) Pero de todas formas... ¡gracias She!
Por otro lado, Rara Avis ha creado un premio especialmente para dármelo, y el nombre lo dice todo: Premio
"Que te Pique un Pollo".
Yo siempre digo que la expresión correcta es: "Que te la pique un pollo", que viene a decir algo así como "que te den porculo y
déjame en paz", pero está claro que no hay forma de convencerla. Desde aquí pido ayuda para que me digáis cuál es la expresión correcta.
a) ¡Que te pique un pollo!
b) ¡Que te la pique un pollo!
A su vez, otorgo el Premio Que te Pique un Pollo a todo aquel que participe en esta macroencuesta (espero al final de vuestros comentarios algo así como un "¡me lo quedo!"), porque este premio se da a todos aquellos a los que apreciamos pero que nos dan la lata de vez en cuando. O sea, vosotros.
Y yo, claro, que por algo me lo han dado.
.
Por el momento, otorgo el premio "Que te pique un pollo" a (los que han participado en la encuesta):
-Patricia Cruzat
-Sara Serrano
-Dani wanna kinkon (¡hazte un blog ya!)
-Rara Avis (vuelve a casa, tendrás que ponerlo)
Todavía estáis a tiempo!!!

viernes, 14 de marzo de 2008

15 de Acertijos

Me voy a pasar cuatro o cinco días fuera, y no quería perder la oportunidad de martirizaros un poco con uno más de mis acertijos. Lo he puesto asequible, así que no os quejéis.

El dibujo se corresponde con el enigmático sello de Salomón, y cuenta la leyenda que contiene la clave que puede abrir la puerta de su maravillosa sala de tesoros infinitos.

Después de décadas investigando, el eminente investigador M. Fobos Amaro ha descubierto que la clave está en contar cuántos triángulos tiene el sello, pero el pobre hombre es daltónico cual perro desnucado y se marea con los colores, así que os pide vuestra inestimable colaboración para tan ardua tarea.

¡Ojo! En el templo de Salomón los errores se pagan con la cabellera (consecuencia de los orígenes nativos del amigo Salomón, que era un tipo con lanza y taparrabos que se enriqueció gracias a la especulación inmobiliaria de la época, y a la prevaricación de fondos comunitarios).
Un aviso: es fácil pero aconsejo mirarlo dos veces antes de responder. Engaña el puñetero acertijo.

jueves, 13 de marzo de 2008

¡Visitad a Rara Avis!


Mi buena amiga Rara Avis acaba de estrenar blog y os recomiendo que lo visitéis antes de que tenga 38 entradas y os cueste la vida leer todo lo de atrás y entender sus maravillosas ocurrencias diarias (yo ya he dejado mi sudorosa huella en tan bello hogar).

Dice que no le importa que le "roben" sus estupendísimas ilustraciones de bichos, así que no deberíamos dudar en entrar, arrasarlo todo y alegrarnos del colorido que rebosa este nuevo blog (al contrario que el mío, todo soso y feo. ¡Qué le voy a hacer! Ya sabéis que los colores y yo estamos en proceso de separación). A cambio, supongo que esperará lo que todos: que dejemos una pequeña impertinencia para poder replicar con la misma amabilidad.

Os deseo que paséis una buena Semana Santa. ¡Os veo en Rara Avis!

lunes, 10 de marzo de 2008

Apunten, disparen...

Empiezo esta increíble batería de preguntas que ha tenido a bien mandarme como muestra de afecto mi amiga Patricia (a quien aprovecho para saludar), sin ánimo de joderme la pita.

01.- ¿Qué hora es? 23:02 ahora. Cuando termine esto serán por lo menos las 00:40
02.- Nombre: Manuel cuando quiero parecer serio. Manolo para los amigos. Amaro cuando juego al fútbol.
03.-Tu cumpleaños: 9 de enero
04.- Signo Zodiacal: Capricornio
05.- Edad: No la digo que empiezan los mayores a decirme que soy un crío, y los pequeños a decirme que soy un abuelete. Mirad el perfil.
06.- Tatuajes: Tengo demasiado pelo para eso.
07.- Estación favorita: Atocha
08.- Una película: No podría decantarme.
09.- Estuviste en un choque de autos: Nada serio nunca. Me pasó algo muy extraño en un Km 301...
10.- Playa o Montaña: Campito. El agua me arruga los pies.
11.- Ciudad preferida: ..., yo qué sé.
12.- Cerveza o vino: Ribera del duero reserva. El gran reserva se escapa a mi bolsillo.
13.- El vaso mitad lleno o mitad vacío: Lleno, por favor. Y cuando esté medio lleno, llene otra vez. :)
14.- Color de ropa interior favorita: Soy medio daltónico, así que evito toda relación de amistad con los colores.
15.- Número de calzado: 22x5-100+34=...
16.- Número favorito: La x, que vale por cualquiera.
17.- Tipo de música: Cualquiera que no sea basura. Y ojo, que casi todo es basura.
18.- Una canción: No podría decantarme. Qué le hago, soy indeciso.
19.- Flor: llevo dos minutos pensando y estoy en blanco. Me gustan las flores, pero no me gusta tenerlas.
20.- Tema de conversación más detestado: Odio las suspicacias. No me gusta que a mi alrededor se saquen conclusiones erróneas de comportamientos ajenos.
21.- Disney o Warner Bros.: ¿en pelis o en parque temático?
22.- Comida favorita: Pasta, en todas sus variantes. De todas formas, tengo buena boca y me lo como absolutamente todo con alegría (alimentos, quiero decir)
23.- Color favorito: Y dale...
24.- ¿Cómo te ves en el futuro? ¿Qué futuro, si me quedan dos días de vida...?
25.- ¿Qué harías si te tocase la lotería? Jajaja, os remito a mi entrada: El quitaganas. Si conseguís acabar de leerla (todo un mérito, os animo), sabréis qué opino al respecto.
26.- Cuando sales ¿qué bebes?. Si tengo coche, refresco o nada. Si no tengo coche, un cubatita o dos, o tres..., depende de con quién esté.
27.- Estilo de vestir: Descuidado. Nada elegante. Cómodo. Soy un piltrafilla, qué le vamos a hacer.
28.- ¿Qué cambiarías de tu vida?: Nada. Si cambiara algo, querría cambiar otra cosa. ¿Habría algún final para esto?
29.- ¿Tienes ordenador?: Pues claro.
30.- Cd preferido: Que no me decido!!
31.- Lo primero que piensas cuando despiertas: "Me estoy meando a reventar". Otras veces veo que "alguien" se ha despertado antes que yo y pienso que me lo debería estar pasando genial en el sueño.
32.- ¿Las tormentas te gustan o te asustan? Las odio. Odio el viento.
33.- Si pudieras ser otra persona, ¿quién serías?: peter pan, por supuesto. O el oso Yogui..., me encantaban esas cestas que robaba.
34.- Algo que tienes puesto siempre y no te lo quitas: Ahora mismo, un colgante que me regalaron mis alumnos de segundo hace dos meses. No me lo quito porque no sé deshacer el nudo. No es broma. Algún día, espero que el agua de la ducha y el jabón se carguen el cordón.
35.- ¿Qué hay en las paredes de tu habitación? Un tablón de corcho con un papel que no sé qué pone...¡anda, una letra de canción!..., una estantería con libros... y nada más. ¡Qué soso!
36.- Deporte favorito: correr
37.- Tímido o extrovertido: muy extrovertido con quien quiero. Totalmente hermético con quien no.
38.- Una frase que te encante decir: "fulanito de tal, tienes un 10". No la suelo decir mucho, lamentablemente. Soy un poco ogro. Otra que digo mucho es "me quedan dos días de vida". Es mi forma de obligarme a disfrutar. Si luego resulta que me quedan otros dos, pues mira, eso que me encuentro.
39.- Alguna despedida especial: no quiero pensar en esto.
40.- Libro favorito: No me decido. Son muchos los que me gustan (y muchos los que detesto)
41-. Te gustaría que te regalaran un ramo de flores para tu cumpleaños: Pues... no. No me parecen prácticas. Se secan. Dicen que soy muy difícil para regalar.
42.- Lugar preferido: La cama. Jeje. O encima del piano. ¿De qué estamos hablando?
43.- Conformista o inconformista: Inconformista en gran medida.
44.- Dulce o salado: Salado.
45.- Te gusta conducir: Últimamente, no.
46.- Hobby: Escribir.
47.- Un Sueño: Prefiero no decirlos. El otro día conté mis diez cosas, y ya se me ha fastidiado una.

Al final, acabé a las 11:30. Por no ser menos canalla, le mando esto a Sara y a Rara Avis, a quien se le acumula el trabajo por días.

viernes, 7 de marzo de 2008

Extrechinato y tú

Después de escuchar la posterior versión de Fito en solitario, sigo prefiriendo la versión original, con Robe y el Manolillo Chinato.



Soledad, que te pegas a mi alma.
En la dulce soledad de este campo de otoño
no hay momentos de sosiego.
Rebeldía pura de amores,
sin amores.
Ilusiones puras y puro conformismo,
intentando levantar el espíritu nostálgico
de querer estar contigo
y nunca estarlo.

martes, 4 de marzo de 2008

De premios, memes y locuras

Me ha dado mi amigo Pedro J. un nuevo premio, y quiero aprovechar para agradecérselo (ya sabes, no me lo merezco, bla, bla, bla) y repartirlo entre otros y otras que pueden que lo tengan pero que igualmente se lo doy, a saber: Sara, La tiatan, Concha.

Motivos: A Sara, por guapa. A la Tiatan, porque se atrevió con uno de mis acertijos y lo resolvió, y aún así no es capaz de reconocer que son fáciles. A Concha, para que decore su nuevo blog. Como siempre, si alguien más lo quiere, que lo robe con mi permiso. ¿Es que nadie va a robarme nunca un premio?

Aparte de este premio, tengo por ahí un meme pendiente y que paso a hacer para que no me persigan más los remordimientos. No soy de los que hacen memes, porque no soy de los que tienen claro absolutamente nada, pero declaro públicamente que hago este meme como merecido castigo y compensación a todos aquellos que intentan mis acertijos día a día y pierden sus miembros en beneficio de mi colección particular (curioso, todavía no ha llorado nadie... Sois cojonudos).
En fin, tengo que decir qué ocho cosas me gustaría hacer antes de morir. Difícil, ya que todos los que me conocen saben que me quedan dos días de vida. Pero allá voy: el orden no importa.
1.- Ir a un concierto de los Maiden.
2.- Ver el Cascanueces sobre hielo.
3.- Ver la final de la próxima copa de europa, Madrid-Manchester, en directo, claro, y con un bombo.
4.- Correr una maratón..., bueno, dejémoslo en una media maratón, y quedar segundo.
5.- Terminar mi próxima novela, que ya quiero saber el final. No hablo aún de ella por fetichismo.
6.- Tener un puñado de hijos, el triple de nietos, y cientos de tataranietos, y conocerlos a todos.
7.- Volver a hacer el camino de Santiago, esta vez desde Roncesvalles (por lo menos).
8.- Romper el trato que hice con el diablo :0
9.- Visitar Mexico lindo sin que me martirice nadie con la venganza de Moctezuma. Si me dan de comer frijoles, y encima picantes, cambiarán la venganza de Moctezuma por la venganza del españolito flatulento.
10.- Comprobar que la gente del blog está viva y roba premios.
Nada pequeñines, esto es todo. He hecho 10 porque me he entusiasmado, y como suelo estar poco acostumbrado a soñar, pues para una vez que lo hago me emociono. No se lo paso a nadie porque es una cabronada de meme. Bueno, sí, se lo paso a Concha, ya que creo que no le voy a dar un premio a cambio de nada. Si es que al final me sale el bicho que llevo dentro.

sábado, 1 de marzo de 2008

13 + 14 de Acertijos

Hay quien tiene prisa por que lleguemos al acertijo 16, y que desvele por fin las soluciones, así que he pensado poner dos acertijos en la misma entrada. Aparte de éste, el motivo es que el primero de estos dos es muy sencillo (y el otro no es muy difícil tampoco). La fuente de inspiración: Martin Gardner (aunque no recuerdo bien los originales y los versiono como me apetece).

Acertijo 13:

Vas conduciendo un taxi que se dirige a 70 km/h por la carretera, partiendo de un punto que está a 6 km de la capital, y cuyo destino es un pueblo situado a 300 metros sobre el nivel del mar, y situado a 34 km de la capital. El consumo del vehículo es de 7 litros a los 100 km, lo cual teniendo en cuenta que el gasoil se encuentra a 1,09 euros el litro (¡qué barbaridad!), y que el consumo está estimado para velocidades de entre 90 y 110 km/h, la pregunta es: ¿qué edad tiene el conductor del taxi?

Acertijo 14:

En una fiesta hay 3 parejas, de modo que las chicas visten una de rojo, otra de verde y la otra de azul. Los chicos, al igual que ellas, visten uno de rojo, otro de verde y el otro de azul. En esto, el chico de rojo, mientras bailaba con su pareja, pasa junto a la chica de verde y le dice:
Chico-de-rojo: ¿te das cuenta, chica-de-verde, que ninguno de nosotros tiene pareja vestida de su mismo color?
La pregunta es: ¿qué color viste el compañero de baile de la chica de rojo?

Ánimo. Y vuelvo a avisar: no vale fallar. Corto piernas a la altura del muslo. ¡Menuda colección tengo ya!

jueves, 28 de febrero de 2008

Salón del Cómic de Granada y... ¡Rodin!

Llevo todo el día de parrandeo.
Para empezar, una visita al Salón Internacional del Cómic de Granada, y a todo lo bueno que por allí se guisa. Si habéis estado en una exposición de cómics, ya sabéis de qué va, y si no, pues os diré que por allí pululan gentes de toda guisa, bastante sanotes en su mayoría, y caracterizados precisamente por estar caracterizados. Así intentando recordar, he visto al malo de scream, a naruto mil veces, ángeles, colegialas mangas, bárbaros, caballeros jedi, personajes de final fantasy y otros individuos del reino animal como los de la foto.

En una de las zonas del salón permitían probar un montón de juegos de última generación, y por allí me he colado yo, cual quinceañero peleón. Con 32 añitos recién cumplidos he descubierto cómo se juega al "guitar hero", y tras ver cómo juegan los demás, también he descubierto que yo debo de tener cierto tipo de atrofia en los dedos. ¿Será suficiente para pedir una pensión por invalidez? Me temo que no.
Al salir del salón del cómic, hemos ido a ver unas obras de Rodin que han llevado a Granada. Sí, ya lo sé, parece imposible, pero es cierto. Han llegado directamente desde el museo Rodin de París. Habrá que empezar a reconocerle a Pedro que tal vez Dios sí exista, aunque sólo sea a escala de grises.

Supongo que poco tendré que decir de la contemplación de esta maravilla de escultura: El Pensador. Como más de uno estará pensando que soy un fantasma y he sacado la foto de Google, ahí os dejo otra para poner los dientes largos:

Sí, sé lo que estáis pensando. El tipo que está debajo de El Pensador es el mismo animaloide que fotografié en el Salón del Cómic.
El mundo está lleno de casualidades.

martes, 26 de febrero de 2008

Nuevo premio

Hoy me han mandado un premio que pronto colocaré por ahí. Y el hecho de recibir un premio me ha hecho pensar: ¿quién inventa esto de los premios? Supongo que personas que querían de alguna forma reconocer facetas concretas de otras personas. Y entonces me dicen que puedo entregar a su vez el premio a quien desee. Pero claro, me quedo con mis eternas dudas. ¿A quién le voy a dar un premio, si ni siquiera comprendo bien qué significa ese premio? (a pesar de entender perfectamente por qué me lo han dado). Y entonces comprendí: el premio no es más que la excusa (en este punto mi amigo Pedro J. dirá que vuelvo a las andadas con mis preguntas-respuesta y verborrea insufrible. Paciencia que acabo).
Si el premio no es más que la excusa, he decidido que me voy a inventar mi propia excusa, y para ello he inventado mi propio premio:
El Premio Sol Nocturno.
La imagen pertenece a un cuadro de Patricia Cruzat, que he robado sin su permiso. ¿Por qué le he robado a ella y no, por ejemplo, a alguno que no se pueda quejar como Van Gogh o los hombres de Altamira? Pues porque ella ha sido la culpable de este post, al haberme dado el susodicho premio.

Normas para el que recibe el premio:

a) Se referenciará que la pintura es de Patricia Cruzat.
b) Se dará el premio a un mínimo de 1 personas y un máximo (es importante respetar esto) de 5000 personas, contando estas normas de pacotilla, y el motivo por el cuál se da el premio.
c) El resto de normas las inventa cada uno.

En particular, ofreceré este premio a:
Manolo Amaro, porque me lo he inventado yo y lo he hecho porque quería tenerlo.
Pedro J. H. G. , porque el tío tiene narices y nos ofrece sin reparos sus hechos cotidianos, su alegría, sus dudas y su ingeniosa dialéctica.
Patricia Cruzat, porque su blog es un verdadero sol en la noche, lleno de colorido. Y, como no, a modo de disculpa por robarle su imagen.
Sara Serrano, porque no creo que haya dos chicas de 13 años con un blog tan interesante como el suyo, que mejora día a día. Y porque es la opinadora y revisadora oficial de mis relatos y novelas.
La Tiatan, cuya casa es la frescura y la espontaneidad hecha blog.
Helena de Sevilla, de quien espero más historias que no dudaré en reventar con mi soez y/o macabra imaginación.
Doña Paranoica, a quien echo de menos, y con quien tanto me he reído. (¿Es que ya no vas a pasar más noches sin dormir por culpa de mis acertijos?)
Felipe Sérvulo, por tener una sensibilidad para las letras que jamás poseeré. Y unas acuarelas preciosas (quiero una, a propósito. Yo por pedir...).
Eljuanperez, que aunque no creo que acepte esto porque no parece de los que aceptan estas cosas, pues no quiero dejarlo de lado porque tiene un blog cojonudo, con unos dibujos muy graciosos y un humor gráfico y textual muy crítico.
Eli Segado, la bloggera más joven del universo (tiene 9 años, aunque en su perfil ponga 13. No reveléis esto, shhhhhh). Escribe unas poesías maravillosas, cuenta chistes, hace dibujos, y últimamente ha empezado un relato bien imaginativo y bonito. ¡Ah, y al igual que Sara, le encanta que le escriban cosas en su blog!
Concha, que no tiene blog pero dibuja en su página unos bichos increíblemente fantásticos y estupendos. ¡Hazte un blog ya!
Miguel Ángel, que tampoco aceptará el premio, pero se deprime si se entera que le di el premio a Concha y a él no. Ah, y porque su página también es cojonuda, y en ella se pueden leer incluso historietas suyas completas.
Félix, ... no sé por qué. Jajaja, es broma. Porque en su space podéis rebuscar y verlo en actitud denigrante una y mil veces. Y si rebuscais más aún, incluso me veréis a mí en la misma actitud gilipollesca.

Un abrazo a todos.
Si alguien más quiere el premio, que lo robe. Tiene mi bendición.

viernes, 22 de febrero de 2008

12 de Acertijos

Estoy realmente decepcionado con vuestra participación. A pesar de ser un poco malo, no siempre os pongo acertijos difíciles. De hecho, todos los acertijos que he puesto pueden ser resueltos por mentes inquietas con nulos conocimientos matemáticos.
En el próximo, lo único que necesitareis será una calculadora, o algo de papel y lápiz, porque habrá que hacer un par de cuentas. Este acertijo me lo propuso mi amiga Vero hace unas semanas (a quien mando un beso muy grande), y he de reconocer que no lo acerté a la primera. Lo cual tampoco es una novedad.

"Un autobús escolar camino del colegio lleva a 7 niños. Cada niño lleva 7 mochilas, en cada mochila hay 7 gatas, y cada gata tiene 7 gatitos. ¿Cuántas piernas/patas viajan en el autobús?"

Sólo un par de cosas: Todos tienen el número de piernas/patas que les corresponden (vamos, que no hay gatos cojos ni nada por el estilo). Y se contarán piernas o patas indistintamente. En conjunto, vamos.
Pista: Un niño tiene dos piernas/patas. Un gato tiene 4 piernas/patas. Las mochilas no tienen piernas/patas.

lunes, 18 de febrero de 2008

La muerte, según Quevedo

Miré los muros de la Patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Francisco de Quevedo

sábado, 16 de febrero de 2008

Iron Maiden en el Festival Vía de la Plata

Confirmado.
Los Maiden darán dos conciertos en España, y uno de ellos ya tiene día y fecha: el 11 de Julio de 2008, en Mérida.
Si los hados son favorables, este menda que habla se pondrá una camiseta negra y dicho día dará saltos hasta que le salgan espolones en los pies.
Ya que estamos, os invito a escuchar esto, para poner los dientes largos. Se lo dedico especialmente a Sara:


viernes, 15 de febrero de 2008

Rara Avis

Necesito saber qué opinan los demás.
Llevo unos meses por ahí ojeando blogs ajenos y casi todo el mundo afirma poner parte de su corazón en sus escritos o historias. Yo miro hacia atrás y aunque puedo decir que mis relatos tienen mucho de mí, no me representan en absoluto. Y es que yo no soy yo (cuando escribo, quiero decir). Soy más bien un cúmulo de recuerdos propios, recuerdos observados, vivencias de gentes allegadas y no tan allegadas. Pero no soy yo.
Me contaba hace un tiempo un compañero, tras leer un par de mis historias, que yo era un tipo sádico-anal. ¡Buf! "¿Qué demonios es eso de sádico-anal?", pregunté, y él me respondió con una sonrisilla y una invitación a que releyera mis propios relatos.
Cuando creé la compilación "Fobos", con 22 historias fantásticas, no me imaginé que mis escritos pudieran seguir un patrón tan definido. Y es que los había escrito en un período de 10 años, suficiente como para que yo mismo no alcanzara a vislumbrar la finalidad del conjunto.
En "Fobos" cohabita un elenco de criaturas despiadadas, ruines, solitarias, hundidas, perversas, ególatras, prepotentes, infelices, desesperadas, temibles, y en definitiva, oscuras. En cambio, yo creo ser un tipo sencillo, hablador, de buenos modos, sonrisa fácil y selectivo con mis amigos aunque sociable. ¡Que nadie intente convencerme de que yo oculto algo tras mis historias! Mis cuentos no son más que la consecuencia de mis más oscuras pesadillas. Incluso de las más oscuras pesadillas de los demás. ¡Algo oscuro tendrá todo el mundo cuando los relatos de "Fobos" están enganchando a tanta gente!
De modo que, creo, yo no pongo el corazón al completo. Tan sólo expulso el veneno. Y lo comparto. Y vosotros me ayudáis a llevar la carga.
¿Será cierta la teoría "sádico-anal" de mi compañero? Tal vez. Pero en ese caso, no pediría la opinión de nadie: no la necesitaría.
Aunque... tal vez no la necesite.
:)
¿Todo lo que creais nace de vuestra personalidad, de vuestro corazón?

lunes, 4 de febrero de 2008

11 de Acertijos

El último acertijo no es tan difícil. ¡Vamos, no penséis que voy a ser tan cruel como para haceros sumar 2007 números!
El acertijo de hoy me ha llegado vía mail desde N. York por mi amigo mexicano Pedro Jorge. Se trata de un problema mareante aunque sencillo en el fondo, y del cual no daré datos para evitaros la tentación de realizar cálculo alguno (por más que pretenda ser un canalla, soy un buenazo y doy demasiadas pistas).

Imagina dos lugares A y B que distan entre sí un número no muy grande de kilómetros, por ejemplo un pueblo bajo una montaña y una casita situada en la cima. Hay una vereda que conduce del pueblo a la casita, y tú sueles recorrerla en ambos sentidos. Tu velocidad es aleatoria. Vamos, que a veces aprietas el paso porque tienes prisa y otras te detienes porque te gusta disfrutar de la quietud de los bosques. Unas veces tardas tres horas y otras tardas sólo dos. Totalmente al azar.
Con estos supuestos, imagina que ayer saliste a las 6 de la mañana del pueblo para subir a la casita, y hoy has salido a las 6 de la mañana de la casita para bajar al pueblo.
¿Habrá algún punto del camino en el que tú hayas pasado exactamente a la misma hora del día de ayer y hoy?

Por supuesto, este acertijo requiere explicación. No vale un sí o no. Descansad de las cuentas, que el próximo os va a hacer sacar la calculadora.

sábado, 2 de febrero de 2008

Lectura recomendada: Macbeth, de W. Shakespeare

Se trata de una obra acerca de la ambición desmedida y la traición, escrita con una exquisitez tal que nos deja por los suelos a todos los que intentamos de vez en cuando plasmar una historia en papel.
Cuando Macbeth y su compañero Banquo regresan del campo de batalla, se encuentran con tres brujas que saludan a Macbeth, le anuncian barón de Cawdor (título que él no posee), y le vaticinan que un día será rey. A Banquo le dicen que sus descendientes serán reyes. Cuando Macbeth pide a las brujas que le aclaren el sentido de las profecías, ellas desaparecen. Se presenta un enviado del rey, quien notifica a Macbeth la concesión real del título de barón de Cawdor, hecho que empieza a dar credibilidad a las predicciones de las brujas. Viendo cumplida la profecía, Macbeth comienza a ambicionar conseguir el trono, y sospecha que los hechos que hayan de ocurrir nunca ocurrirán sin que su mano intervenga.
¿Conseguirá Macbeth ser rey?
En tal caso, ¿qué pensará Macbeth al tener la certeza de que serán los hijos de Banquo los que continúen con el linaje de reyes?
Existen algunas versiones cinematográficas de esta historia (Roman Polanski, Orson Welles...), de las cuales destaco "Trono de sangre" (1957), versión de Akira Kurosawa ambientada en el japón medieval.
Aquí os dejo un enlace desde el que podéis descargar el libro (y algunos más).
Que la disfrutéis.